La cocina de DeMar, ubicada en el hotel WAO de Playa Venao, fue la primera en sumarse a la operación que dirige la organización internacional World Central Kitchen en Panamá, luego del terremoto que sacudió al país hace una semana. El chef Andrés Morataya encabezó la brigada
El Puente sobre el rio Oria permanece cerrado, solo los peatones circulan con ayuda humanitaria en apoyo a las comunidades más afectadas por el sismo. Una grieta sobre el pavimento recuerda, a quien lo cruza, que la tierra se abrió el 9 de octubre. Las réplicas no han parado.
El terremoto de 7.7 grados que sacudió Panamá hace una semana golpeó poblaciones rurales, hoteles, negocios gastronómicos y turísticos, principalmente en la península de Azuero, la región central del país que abarca las provincias de Veraguas, Herrera y Los Santos. Más de 13 mil personas han sido afectadas, según el último balance oficial emitido por el Sistema Nacional de Protección Civil, y 879 familias reportaron la pérdida total de sus viviendas.

“Salí de mi casa y no he podido regresar”, cuenta el cocinero Andrés Morataya desde Playa Venao, (distrito de Pedasí, Los Santos) donde echó raíces hace más de 15 años y formó una familia. En septiembre de 2025 se estrenó como chef del restaurante DeMar, la propuesta gastronómica del hotel WAO, situado frente a la playa, un nuevo capítulo en su carrera.
DeMar atrajo rápidamente las miradas de locales y extranjeros con una cocina pensada en el territorio, inspirada en el trópico y en la filosofía “menos es más”. Promover Playa Venao como destino gastronómico fue una tarea que Andrés se propuso inicialmente cuando fundó Panga, su primer restaurante, en 2017.

Fue allí donde empezó a escribir su propia historia, a conocer los productores de la zona, a cocinar a fuego abierto, cultivar sal y aprender técnicas ancestrales. Un proyecto que lo llevó a cruzar límites y superar barreras a punta de creatividad. Con Panga exploró Venao y lo compartió con el mundo. Demostró que Panamá es más que una capital gastronómica.
“Ahora hay que trabajar juntos y salir adelante, pero nos dieron en un momento muy duro. Todos dependemos del turismo y justo estábamos esperando el fin de la temporada baja para recibir una inyección económica en noviembre, durante fiestas patrias ”, afirma.
Por y para la comunidad
Un día después del terremoto Andrés debió sortear cajas de botellas rotas esparcidas por el suelo, enseres y otros artículos que habían saltado de los estantes, para entrar a la cocina de su restaurante. “Mientras caminaba escuchaba los platos quebrándose. Estoy agradecido porque mi familia y yo estamos vivos, pero duele ver tanto esfuerzo y trabajo perdidos”.
Venao se quedó sin servicio eléctrico al menos dos días después del temblor, sus edificios sufrieron algunos daños excepto uno que colapsó por completo. La comunidad se organizó para llevar agua, comida, medicinas e insumos necesarios a las comunidades del corredor entre Oria y Tonosí, muy cerca del epicentro, a través de Unidos por Azuero.
Dirigida por Gary Saavedra, ex campeón nacional de surf, la iniciativa surgió como respuesta a la emergencia y ha documentado con detalle número de damnificados, personas atendidas y ayuda recibida; además de coordinar el envío de donaciones en contenedores que provienen de la ciudad.
A través de la Cámara de Turismo Gastronómico de Panamá, Turigastro, Morataya se comunicó con el equipo de chefs locales y miembros de la organización internacional World Central Kitchen, WCK, creada con la misión de proveer comidas calientes en situaciones de crisis y desastres naturales. El objetivo: trazar una red de apoyo con restaurantes aliados y cocineros voluntarios para llevar un plato de comida a los más necesitados.
WCK aportó recursos económicos, asesoría y conocimiento en línea para cumplir con la preparación y entrega de comidas. Andrés comenzó a cocinar con Evys “Chicho” Ortega, propietario del restaurante La Quincha (Venao) y Gino Rodríguez quien ya se había adelantado en la recolección de donaciones para hacer lo propio, en su restaurante La Barca. Los tres siguen cocinando sin descanso, con apoyo de los voluntarios que han prestado sus manos. Fue así como DeMar se transformó en una cocina por y para la comunidad, la primera en formar parte de la operación.
Hasta hoy la red la integran 8 restaurantes en Soná, Malena, Torio (Veraguas), Los Pozos (Herrera), Venao, Las Tablas (Los Santos) y Penonomé (Coclé), y se han entregado más de 1.500 comidas, según datos de WCK.
“He tenido el privilegio de cocinar en grandes lugares para mucha gente, y de un momento a otro éste se convirtió en el restaurante más importante de mi vida. Ahora lo que más importa es cocinar para la comunidad”, cerró Morataya.
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