Lee aquí el artículo “El Arte de ser un foodie”, escrito por el periodista Hugo Santaromita, en el cual La Guía del Foodie tuvo una mención especial. ¡Gracias revista Pauta!

Fue una verdadera sorpresa recibir una llamada del periodista Hugo Santaromita para preguntarme si podía entrevistarme. “Estoy haciendo un artículo sobre la movida foodie en Panamá y me gustaría incluirte”, me dijo. “¡Pero, claro!”, contesté. Más emocionante fue descubrir que en la misma nota estaban Jorge Chanis (El Buen Diente) y Ernesto Méndez (El Brunch Blog), dos blogueros panameños a los que guardo mi aprecio. Gracias una vez más a Hugo y a la revista Pauta por darme la oportunidad de exponer mi punto de vista y seguir haciendo lo que más me gusta: comer y escribir. ¡Los invito a leer el artículo!

Publicado en la revista Pauta, marzo 2017

Por Hugo Santaromita

Foto: Geovanni Hernández

Son un fenómeno reciente y van en constante ascenso por la necesidad de conocer el ciclo completo de la comida. Los foodies son una nueva especie de seres errantes que compiten por vivir las experiencias gastronómicas más excitantes. Muchos tienen su propia red social, sin la cual no podrían expresar sus opiniones. Revista Pauta contactó a tres de ellos: Jorge Chanis, Ernesto Méndez Chiari y Corina Briceño, cada uno con un estilo diferente

Los foodies son un fenómeno tan reciente que aún no se conoce el real significado de la palabra. En el pasado eran simplemente críticos gastronómicos, pero las redes sociales han creado una nueva categoría mediática casi parecida a la de un rockstar o una celebridad del cine. Un foodie puede ser un chef, pero no todos los chefs son foodies, sin embargo, es la comida el elemento unificador de este fenómeno.

Según Wikipedia, Foodie es un término inglés informal para una clase particular de aficionados a la comida y a la bebida. La palabra fue creada en 1984 por Paul Levy, Ann Barr y Mat Sloan para su libro The Official Foodie Handbook (El manual oficial para los foodies). Un foodie no debe confundirse con un gourmet. Los gourmets son personas de gusto refinado y paladar muy entrenado que conocen los platos más sofisticados. En ocasiones son profesionales de la industria o reconocidos críticos culinarios. Por el contrario, los foodies son aquéllos que simplemente se dejan llevar por su entusiasmo gastronómico.

Pero más allá de las acepciones y terminologías, se trata de un fenómeno social caracterizado por el uso de las redes sociales, muy necesarias para volcar las opiniones y fotografías de los platos degustados lo antes posible. La competencia es el alma y la vida de estos nuevos “deportistas sociales” de la gastronomía.

En este contexto, la red que ha puesto en el candelero a los foodies es, sin duda, Instagram. El gusto de las redes por lo curioso y lo diferente marida a la perfección con la pasión de los foodies por encontrar nuevos horizontes gastronómicos. De hecho, ya existe el término social foodie cuyo reto casi diario es alimentar a la red de sabrosos videos o imágenes con los últimos experimentos culinarios.

A diferencia de un “gourmet”, un foodie sólo busca la buena comida y el buen beber, sin que necesariamente sea en sitios lujosos, mientras que aquél está relacionado con la buena vida y estilos en general. En otras palabras, un foodie puede ser considerado un glotón, un explorador gastronómico o un sibarita de a pie que sólo busca degustar lo que mejor le plazca sin importar las condiciones, dispuesto a compartir su propio plato y las recetas obtenidas.

“Todos pueden ser foodies. No hay cursos ni diplomas. Si a la persona le gusta comer bien, no sólo por sobrevivencia, sino para disfrutar de la gastronomía, entonces puede ser considerada como tal”, sostiene Ernesto Méndez Chari, quien comenzó El Brunch Blog en 2013 cuando después de vivir y viajar por medio mundo, encontró que en Panamá no había cultura de brunch.

“En ese momento había apenas cuatro brunch: tres buffettes dominicales en hoteles y en un restaurante en el Casco Viejo, que lo ofrecía a la carta”, recuerda Méndez Chari, quien, después de degustar unas “mimosas”, decidió comenzar su blog para promover la cultura del brunch local. Ese mismo año abrió en Instagram la cuenta @elbrunchblog y hoy en día está en ocho plataformas sociales, que juntas, suman una comunidad de unas 30 mil personas. Ha tenido varios especiales de televisión y ha escrito para 14 publicaciones.

La palabra brunch es una combinación de dos palabras inglesas breakfast (desayuno) y lunch (almuerzo). Es una comida que se consume entre la hora del desayuno y la del almuerzo. Algunos lo definen como un desayuno tardío o una comida temprana.

A muchos foodies les gusta montarse en un avión sin destino conocido, algo que les permite conocer y transmitir sus experiencias gastronómicas apoyados en las redes sociales, sin importar dónde se encuentren. Así, por lo menos lo han hecho Méndez Chiari y Jorge Chanis (@elbuendiente), dos trotamundos de la gastronomía. Otros, como Corina Briceño, directora de La Guía del Foodie, se han enfocado en la experiencia que les brinda el eclecticismo que se produce en la gastronomía panameña actual.

Chanis reconoce que es una persona de muchos gustos, desde la gastronomía hasta el arte o el diseño. Después de estudiar Ingeniería Industrial, partió a Barcelona, París y Londres, hasta decidió escribir sobre cocina. “Una prima fashionista me ayudó a diseñar el blog, que poco a poco se ha ido posicionando en el ambiente local”, recuerda el experto, quien se considera un “foodie-blogger”, algo muy distinto a los críticos gastronómicos que suelen calificar cuanto menú y restaurant encuentran a su paso.

Entrevista en revista Pauta

Entrevista en revista Pauta

Sostiene que Panamá es un país muy joven en materia gastronómica y “lo menos que necesita ahora es un crítico que venga a decir lo que está malo. No es el momento. Hay que esperar que el mercado madure”. Chanis confiesa que no se lucra con los restaurantes que lo invitan a comer. Su trabajo se concentra en hacerle la imagen a varias marcas de licores y a alimentar su plataforma social @elbuendiente. Organiza eventos tales como Menú Panamá, donde convergen los mejores foodies y gastrónomos internacionales; Mixology, uno de los más grandes shows de coctelería en la actualidad y, desde hace dos años, promociona el inicio de la zafra de caña de azúcar en la Hacienda San Isidro, de Varela Hermanos, para Ron El Abuelo.

Considera que muchos no reúnen los requisitos suficientes para ser foodies, lo que ha saturado el mercado de personas que abren una red social sin los conocimientos necesarios. “Abren cuentas en las redes sociales para ir de restaurant en restaurant sin mucho que aportar”, dice sin empachos. En su caso, prefiere decirle a los restauranteros que lo invitan, que algún día los visitará para poder escribir sobre lo que coma.

En los últimos tiempos, Panamá ha traído a periodistas y críticos gastronómicos de gran nivel como Luciana Bianchi, quien estuvo recientemente el en Foro Gastronómico de Panamá. Bianchi es una reconocida chef y escritora gastronómica ítalo-brasileña que ha trabajado para restaurantes con estrellas Michelin, ha cocinado para múltiples celebridades, entrevistado a los más renombrados chefs de mundo y ha publicado en 14 países. Otro que ha estado en el país es Claudio Poblete, periodista y fundador del Grupo Culinaria Mexicana, y quien actualmente dirige el Almanaque de la Cocina Nacional y la Guía México Gastronómico.

Para los foodies, los periodistas gastronómicos son su alter ego: comen y escriben. Algunos, como Corina Briceño, son ambas cosas. Chanis, como Méndez Chari, en cambio, son viajeros con ejercicio gastronómico, actividad que les ha permitido tener una mirilla cultural de grandes dimensiones para poder apreciar con mayor placer comida que degustan y luego recomiendan.

Hay múltiples modalidades de foodies, pero a todos los une el interés por valorar el ciclo completo de la comida: el campesino que la produce, su origen, la comida del mercado, la comida de la calle y la comida de la casa. “Mi abuela –recuerda Chanis- era una foodie empedernida y empecinada en decirme cuál era el origen de la comida que consumíamos, incluso en una ocasión me obligó a matar una gallina”.

Los foodies no son otra cosa que el reflejo de una sociedad cambiante en gustos y tendencias, atizada por la velocidad de los últimos tiempos y la necesidad de nuevas experiencias en el ejercicio y la dinámica social que imponen las relaciones humanas. Ya la gastronomía no es simplemente una temática limitada a la cocina, sino una experiencia que combina conocimiento, cultura y mucho pragmatismo, el mismo fenómeno que domina los nuevos tiempos.

La gastronomía panameña viene siendo estudiada de manera sostenida en los últimos años, no sólo por las reseñas de los foodies sino también por autores chefs de gran relieve, como Cuquita Arias de Calvo, quien en 2015 lanzó “Panamá Chombo Style”, su cuarto libro dedicado a la cocina afro-panameña, una obra íntimamente ligada a las cosas intangibles que hacen especial al litoral caribeño: manteles de plástico con colores, aceite hirviendo en una paila y la preparación del ají, entre otros iconos. El otro autor es el chef Charlie Collins, quien ganó recientemente en Madrid el premio Excelencias Gourmet por su libro “T’ACH Cocina Autóctona Panameña”, que desde 2005 otorga el grupo español Excelencias, vinculado a proyectos de gastronomía, turismo y cultura. En la lengua indígena wounaan, t’ach significa comida.

Para Corina Briceño, directora de La Guía del Foodie (www.laguiadelfoodie.com), que mantiene también en Facebook e Instagram (@guiadelfoodie), los foodies son un movimiento que ha sido catapultado por las redes sociales, el canal ideal para compartir con los seguidores las experiencias culinarias, pero Corina aclara que, antes de todo, es una periodista que suele escribir sobre comida, algo muy distinto –a su juicio- a ser una escritora gastronómica. “No hablo ni bien ni mal, sólo hago mis recomendaciones en base a la satisfacción vivida. Además, no tengo la potestad para destruir la reputación de ningún restaurante”.

Es un tema de debate el rol que cumplen los foodies con sus comentarios gastronómicos por el hecho de no ser considerados algunos como críticos de cocina, sino meros fanáticos de la comida que suelen dar sus opiniones.

La Guía del Foodie surge de esa necesidad de transmitir esas experiencias surgidas de la vida entre restaurantes y menús. La publicación de Corina permite visualizar la lista de eventos gastronómicos que tendrán lugar en los próximos meses, una cartelera que muy pocos otros medios ofrecen con la precisión y la información deseada.

A Corina le gusta hablar con el chef para conocer más de cerca su trabajo y su mirada cultural sobre lo que realiza, pero además, para saber cuál es el plato más destacado del menú y su corriente gastronómica. Para ella siempre habrá restaurantes y propuestas nuevas que den lugar a la presencias de foodies, sobre todo en Panamá, un país que experimenta el eclecticismo que supone la mezcla de influencias de distintas latitudes.

Written by Corina Briceño
Soy Corina Briceño, periodista de profesión y comelona de oficio. Cocino para sobrevivir y me quedan buenos los mojitos. Aquí no encontrarás recetas, solo ganas de comer. Escríbeme a: corina@laguiadelfoodie.com